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jueves, 23 de diciembre de 2010

Que estoy sembrando?


“El que sembrare iniquidad, iniquidad segará, y la vara de su insolencia se quebrará.” (Prov. 22:8)

A veces me pongo a pensar como seria vivir en un país diferente, o en una casa mas grande, o que mi esposo tuviera un trabajo mejor, o que se vistiera de tal o x forma, o que su cuerpo sea diferente, o que lea mas la Biblia, que sirva mas, y miles de cosas mas. Lo pero es que a veces estos pensamientos no solo se quedan en mi mente, sino que soy capaz de expresarlos en los peores de momentos de mi relación. Muestro mi inconformidad hacia lo que Dios me ha permitido tener, y hacia mi esposo.

La Palabra de hoy me ponen a pensar y me llega una alerta a la mente de CUIDADO! Cuantas mujeres han vivido “acabando” a sus maridos delante de ellos y con los demás, o disfrazadas de espiritualidad reciben palabra del Señor para que sus esposos hagan lo que ellas quieren (viajes, mudanza, cambio de carro, negocio, etc.). Y estos hombres, intimidados y fracasados, van perdiendo la valentía. Las mujeres le echan la culpa de su inseguridad y frustración a falta de fe o de tiempo con el Señor.

Lamentablemente, esto NO es ser una ayuda idónea. Esto es manipulación, es desobediencia a la Palabra de Dios y deshonra para mi esposo. Dios se lo dijo al rey Saúl de Israel (1 Samuel 15:23) cuando ofreció sacrificios a El menospreciando Su voluntad. El fin no justifica los medios, la verdadera adoración queda evidenciada con la conducta no por los sacrificios. No puedo hacer todo lo correcto en la iglesia, la religión, y en mi casa todo mal. Dios no ve eso bien.

Mis palabras, mi desobediencia, mi manipulación, mis inseguridades, mi querer controlarlo todo puede convertir a mi esposo en un hombre temeroso. Necesito de Su sabiduría, necesito temor de Dios. Mi deber es someterme a mi esposo, no lo contrario. Ni aun siendo la mujer mas espiritual, la que lea mas la Biblia, la que ore mas, nadie puede caminar su propio camino sin Dios. Esto lleva a la destrucción y la locura. Es ser necia.

Ayúdame Dios a sembrar en mi matrimonio sometimiento, confianza en ti y en las decisiones de mi esposo, paz, armonía, amor y temor de ti.

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